Sermón: Edgar y Andreawbrygebx5umr0vrnc3ih5ww5ks61r6bdSermón: Edgar y Andrea">Sermón: Edgar y Andreaaiarz88c9ms71nm2l2xfrzy81zcz6el6Sermón: Edgar y Andrea

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El Pozo y la Provisión0yn6bwq5h6je7xlctid3oxrx4c8j0pjr

Les quiero hacer la pregunta a los casados aquí: ¿en dónde conocieron a su pareja? ¿Te acuerdas? ¡Cuidado! Pues, ¡espero que Edgar y Andrea se acuerden de las circunstancias cuando se conocieron! Edgar, ¿viste una luz celestial en alrededor de Andrea? Andrea, ¿sentiste escalofríos?  Pues, tal vez exagero un poquito, pero espero que puedan recordar ese momento como Barbara-Lee y yo recordamos cuando nos conocimos, aunque eso es una historia para otra ocasión.oulugaxzyr6zxlhboge7mew9l2hk7sjl

En la Biblia hay 3 parejas que empezaron su relación con un encuentro en un pozo; tal vez había algo en el agua. Empezando con el último, Moisés estaba huyendo por su vida en una tierra extraña cuando vio a un grupo de pastores haciendo bullying de unas pastoras. Moisés intervino, derrotó a los malos pastores, salvó a las señoritas y terminó casándose con la mayor, Séfora. 400 años antes, Jacob también estaba en una tierra extranjera, también huyendo por su vida. pixkkeiodjdduoshzix34snjemdoncy2Llegó a un pozo y una señorita guapa estaba esperando a los demás pastores para quitar la piedra grande encima. El fuerte y macho Jacob quitó por si solo la piedra, para impresionar a la chava, Raquel, y terminó casándose con ella, luego de otras aventuras y pequeños malentendidos. Esas historias entendemos bien: un hombre esforzándose y ganando el corazón y la mano de una mujer bella.iy2e9kc8j2zc6bpioor10yl0oww1r5w0

Pero la historia de Isaac, el padre de Jacob, y su esposa Rebeca, es distinto y muy raro para nosotros. La conexión de Isaac y Rebeca fue hecha al lado de un pozo aunque en esa ocasión no hubo peleas ni exhibiciones de machismo, sólo una oración, una prueba de carácter y agua para unos camellos sedientos. tf3161hq43t314xpdjxrx2qqwh59emrxLa historia es que Abraham, el padre de Isaac, y el abuelo de Jacob, vivía en una tierra lejana y no quería que su hijo se casara con las mujeres locales que no adoraban, ni conocían, a Dios. Entonces envió a su criado más fiel a la tierra de su familia para buscar a una esposa allá. vu6kea548frfzq1ir8t4je16ar9u3tupY nuestra historia es que el siervo llegó a su destino y se paró al lado del pozo del pueblo y allí oró así: “«Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien, y que demuestres el amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv que le tienes a mi amo. 13 Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente, mientras las jóvenes de esta ciudad vienen a sacar agua. xppzblnj93kndcu4mp4uo07mag9l7pxu14 Permite que la joven a quien le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que tome yo un poco de agua”, y que me conteste: “Tome usted, y además les daré agua a sus camellos”, sea la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así estaré seguro de que tú has demostrado el amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv que le tienes a mi amo.»” Y ¿qué pasó? zj8vvqzvsgvt9s90c2nzhf742tgkezk3Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro.” Y, fíjense, ella hizo exactamente lo que oró el siervo: le dio agua, y sin pedir, dio agua también a los camellos. Y el resto de la historia es que ella y su familia, los parientes de Abraham, estuvieron dispuestos y ella se fue con el siervo y llegó a ser la esposa de Isaac. Todo eso al lado de un pozo. 7kejqhf5n9b514kyjkeqq2mbljbjuf8rPero quiero que oigan la respuesta del siervo cuando Dios le contestó su oración: “Entonces el criado de Abraham se arrodilló y adoró al Señor 27 con estas palabras: «Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, que no ha dejado de manifestarle su amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y fidelidad, y que a mí me ha guiado a la casa de sus parientes.»” Y aquí escuchamos dos conceptos que van a ser muy importantes: el amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y la fidelidad. mrui0zvuch709ky5jza2uxjxcw67pao1La palabra “amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv” aquí quiere decir “un amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv fiel y leal que marca una relación especial entre dos personas.” Y la palabra “fidelidad” es la palabra “verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5” en el sentido de “cumplir tu palabra, ser fiel y real en todo lo que dices, haces y eres.snhm2g337u0i2jhh90hj8dngphnrple8

Pues quiero hacer una conexión entre este encuentro en un pozo que mostró el amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y la fidelidad de Dios con otro encuentro en un pozo que ocurrió casi 2.000 años después. Un descendiente de Isaac y Jacob estuvo viajando y, estando cansado, se sentó al lado de un pozo, que por casualidad se llamaba el Pozo de Jacob. Él también estuvo en territorio ajeno. Y él también tuvo un encuentro con una mujer. Su nombre fue Yeshua, en hebreo, o Josué en una versión de su nombre en español. 89jvdi2vk5y03vte1a91vx0olqib9677Y Josué, le diremos, le pidió agua a la mujer. Y eso se le hizo muy raro a ella porque la raza de Josué, los judíos, no tenían tratos con la raza de ella, los samaritanos no tenían tratos con la raza de ella, porque tenían siglos de enemistad y odio. s0v1nurbiseg9eexxq7yetxuuprd9jdsEntonces ella dijo: “¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?” Pero con esta petición sencilla, “Dame un poco de agua,” Josué había traspasado la separación convencional de raza y género, religión y moralidad. Él habló con ella con amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5. Amor, porque rompió las barreras entre los dos. Habló con paciencia y respeto, tocando temas que ella necesitaba oír. 1zrkrgfkchc8g6ndovp89hdjtm99o5ugY con verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5 porque no se distrajo, no se desviaba por las disimulaciones de ella. No la dejó esconder en las disputas de sus razas. Él dijo: “se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5eros adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5” Tampoco la dejó escapar de su pasado, porque cuando ella dijo “No tengo esposo,” Él replicó, “Bien has dicho que no tienes esposo. fobvrstixrhohgjrxc4ov1fl9beoku2p18 Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5.” Él la trató con74xpyf51lsl3akf9l0x3p6ujhjwiolgm amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y conqoe64lrs5nc4106n6eu5870fxhshrv78 verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5 y ella no podía escaparse de Él. Luego, ella dijo a los demás de su pueblo, “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Su encuentro con Jesús, porque así lo conocemos mejor, fue un encuentro de amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y de verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5, el Prometido de Dios, quien viéndola y conqoe64lrs5nc4106n6eu5870fxhshrv78ociendo todos2tw8xeo1qfnz98etnmpz49p6ispgbq14 sus secretos, aun así la amaba y le dio valor y perdón y aceptación.ajmmcdxpz7rfe7cgb0gxsi1il43qo2lo

Porque en este encuentro por el pozo vemos que el amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y la verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5 son encarnados en la persona de Jesucristo que dijo, “el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.” Al contrario de la historia de Isaac y Rebeca, la mujer, en lugar de dar agua, la recibió, que se convirtió en un manantial que brotó en vida eterna. Porque Cristo es la fuente de Vida Eterna.

Edgar y Andrea, sé que ustedes también han conocido a Cristo, y en Él han encontrado Amor, Verdad y Vida Eterna. Entonces, yo les invito y les animo a que sigan regresando a Él, como pozo. Si su matrimonio se refresca diariamente en el pozo que es Cristo, siempre tendrán una relación sana. Porque serán aceptados en amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv y verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5, Andrea por Edgar, Edgar por Andrea y ambos por Cristo.

Y sé que Edgar y Andrea quieren invitar a todos2tw8xeo1qfnz98etnmpz49p6ispgbq14 los que están presentes también que tengan un encuentro con Cristo. Porque Él es la fuente de Amor y Verdad, Él es la única esperanza de Vida Eterna que hay en el mundo. Él es quien te mira, como miró esta mujer samaritana y sabe todos2tw8xeo1qfnz98etnmpz49p6ispgbq14 tus secretos, todo tu pasado…y aun así te ama, te ofrece perdón y vida nueva. ¿No lo quieres? Sería una ocasión de doble gozo, unir a Edgar y Andrea en matrimonio, y a ti con Cristo para la salvación.

Juan, el que escribió esta historia, empezó su libro sobre Jesús diciendo esto: “… la gracia y la verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5 nos han llegado por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.” Si dices que crees en Dios, pero dependes de algo más para el perdón del pecado como una iglesia o ser buena persona, Juan en este pasaje te dice lo contrario. El amoryqsufgf9h5978es5091pe23078a66nuv, la verdadjn1it9lut5yku53nukn34vgv6qtcvnl5, la salvación, Dios mismo, sólo se encuentran a través de Jesús el Cristo, que murió y resucitó. He tenido el gozo de ver a Cristo en Edgar y Andrea y sé que son una pareja especial porque cada uno de ellos ha aceptado y declarado a Cristo como su Salvador y Señor.

Entonces, Edgar, Andrea, espero que como Dios bendijo la unión de las parejas de los pozos, a Isaac y Rebeca, a Jacob y Raquel, a Moisés y Séfora, que les bendiga también en esta nueva etapa en sus vidas que están empezando hoy. Espero que Jesús, hijo de Isaac, sea su pozo, siempre brotando Amor y Verdad en sus vidas, en su nueva vida como una sola carne. Que siempre busquen juntos a Jesucristo. Les deseo Su Amor, Su Verdad y Su Vida. Dios les bendiga.oib4wyibw2y3hlpfxcy3qcrvbkcw44bj

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El Pozo y la Provisión

Les quiero hacer la pregunta a los casados aquí: ¿en dónde conocieron a su pareja? ¿Te acuerdas? ¡Cuidado! Pues, ¡espero que Edgar y Andrea se acuerden de las circunstancias cuando se conocieron! Edgar, ¿viste una luz celestial en alrededor de Andrea? Andrea, ¿sentiste escalofríos?  Pues, tal vez exagero un poquito, pero espero que puedan recordar ese momento como Barbara-Lee y yo recordamos cuando nos conocimos, aunque eso es una historia para otra ocasión.

En la Biblia hay 3 parejas que empezaron su relación con un encuentro en un pozo; tal vez había algo en el agua. Empezando con el último, Moisés estaba huyendo por su vida en una tierra extraña cuando vio a un grupo de pastores haciendo bullying de unas pastoras. Moisés intervino, derrotó a los malos pastores, salvó a las señoritas y terminó casándose con la mayor, Séfora. 400 años antes, Jacob también estaba en una tierra extranjera, también huyendo por su vida. Llegó a un pozo y una señorita guapa estaba esperando a los demás pastores para quitar la piedra grande encima. El fuerte y macho Jacob quitó por si solo la piedra, para impresionar a la chava, Raquel, y terminó casándose con ella, luego de otras aventuras y pequeños malentendidos. Esas historias entendemos bien: un hombre esforzándose y ganando el corazón y la mano de una mujer bella.

Pero la historia de Isaac, el padre de Jacob, y su esposa Rebeca, es distinto y muy raro para nosotros. La conexión de Isaac y Rebeca fue hecha al lado de un pozo aunque en esa ocasión no hubo peleas ni exhibiciones de machismo, sólo una oración, una prueba de carácter y agua para unos camellos sedientos. La historia es que Abraham, el padre de Isaac, y el abuelo de Jacob, vivía en una tierra lejana y no quería que su hijo se casara con las mujeres locales que no adoraban, ni conocían, a Dios. Entonces envió a su criado más fiel a la tierra de su familia para buscar a una esposa allá. Y nuestra historia es que el siervo llegó a su destino y se paró al lado del pozo del pueblo y allí oró así: “«Señor, Dios de mi amo Abraham, te ruego que hoy me vaya bien, y que demuestres el amor que le tienes a mi amo. 13 Aquí me tienes, a la espera junto a la fuente, mientras las jóvenes de esta ciudad vienen a sacar agua. 14 Permite que la joven a quien le diga: “Por favor, baje usted su cántaro para que tome yo un poco de agua”, y que me conteste: “Tome usted, y además les daré agua a sus camellos”, sea la que tú has elegido para tu siervo Isaac. Así estaré seguro de que tú has demostrado el amor que le tienes a mi amo.»” Y ¿qué pasó? “Aún no había terminado de orar cuando vio que se acercaba Rebeca, con su cántaro al hombro.” Y, fíjense, ella hizo exactamente lo que oró el siervo: le dio agua, y sin pedir, dio agua también a los camellos. Y el resto de la historia es que ella y su familia, los parientes de Abraham, estuvieron dispuestos y ella se fue con el siervo y llegó a ser la esposa de Isaac. Todo eso al lado de un pozo. Pero quiero que oigan la respuesta del siervo cuando Dios le contestó su oración: “Entonces el criado de Abraham se arrodilló y adoró al Señor 27 con estas palabras: «Bendito sea el Señor, el Dios de mi amo Abraham, que no ha dejado de manifestarle su amor y fidelidad, y que a mí me ha guiado a la casa de sus parientes.»” Y aquí escuchamos dos conceptos que van a ser muy importantes: el amor y la fidelidad. La palabra “amor” aquí quiere decir “un amor fiel y leal que marca una relación especial entre dos personas.” Y la palabra “fidelidad” es la palabra “verdad” en el sentido de “cumplir tu palabra, ser fiel y real en todo lo que dices, haces y eres.

Pues quiero hacer una conexión entre este encuentro en un pozo que mostró el amor y la fidelidad de Dios con otro encuentro en un pozo que ocurrió casi 2.000 años después. Un descendiente de Isaac y Jacob estuvo viajando y, estando cansado, se sentó al lado de un pozo, que por casualidad se llamaba el Pozo de Jacob. Él también estuvo en territorio ajeno. Y él también tuvo un encuentro con una mujer. Su nombre fue Yeshua, en hebreo, o Josué en una versión de su nombre en español. Y Josué, le diremos, le pidió agua a la mujer. Y eso se le hizo muy raro a ella porque la raza de Josué, los judíos, no tenían tratos con la raza de ella, los samaritanos no tenían tratos con la raza de ella, porque tenían siglos de enemistad y odio. Entonces ella dijo: “¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?” Pero con esta petición sencilla, “Dame un poco de agua,” Josué había traspasado la separación convencional de raza y género, religión y moralidad. Él habló con ella con amor y verdad. Amor, porque rompió las barreras entre los dos. Habló con paciencia y respeto, tocando temas que ella necesitaba oír. Y con verdad porque no se distrajo, no se desviaba por las disimulaciones de ella. No la dejó esconder en las disputas de sus razas. Él dijo: “se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad” Tampoco la dejó escapar de su pasado, porque cuando ella dijo “No tengo esposo,” Él replicó, “Bien has dicho que no tienes esposo. 18 Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad.” Él la trató con amor y con verdad y ella no podía escaparse de Él. Luego, ella dijo a los demás de su pueblo, “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Su encuentro con Jesús, porque así lo conocemos mejor, fue un encuentro de amor y de verdad, el Prometido de Dios, quien viéndola y conociendo todos sus secretos, aun así la amaba y le dio valor y perdón y aceptación.

Porque en este encuentro por el pozo vemos que el amor y la verdad son encarnados en la persona de Jesucristo que dijo, “el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.” Al contrario de la historia de Isaac y Rebeca, la mujer, en lugar de dar agua, la recibió, que se convirtió en un manantial que brotó en vida eterna. Porque Cristo es la fuente de Vida Eterna.

Edgar y Andrea, sé que ustedes también han conocido a Cristo, y en Él han encontrado Amor, Verdad y Vida Eterna. Entonces, yo les invito y les animo a que sigan regresando a Él, como pozo. Si su matrimonio se refresca diariamente en el pozo que es Cristo, siempre tendrán una relación sana. Porque serán aceptados en amor y verdad, Andrea por Edgar, Edgar por Andrea y ambos por Cristo.

Y sé que Edgar y Andrea quieren invitar a todos los que están presentes también que tengan un encuentro con Cristo. Porque Él es la fuente de Amor y Verdad, Él es la única esperanza de Vida Eterna que hay en el mundo. Él es quien te mira, como miró esta mujer samaritana y sabe todos tus secretos, todo tu pasado…y aun así te ama, te ofrece perdón y vida nueva. ¿No lo quieres? Sería una ocasión de doble gozo, unir a Edgar y Andrea en matrimonio, y a ti con Cristo para la salvación.

Juan, el que escribió esta historia, empezó su libro sobre Jesús diciendo esto: “… la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.” Si dices que crees en Dios, pero dependes de algo más para el perdón del pecado como una iglesia o ser buena persona, Juan en este pasaje te dice lo contrario. El amor, la verdad, la salvación, Dios mismo, sólo se encuentran a través de Jesús el Cristo, que murió y resucitó. He tenido el gozo de ver a Cristo en Edgar y Andrea y sé que son una pareja especial porque cada uno de ellos ha aceptado y declarado a Cristo como su Salvador y Señor.

Entonces, Edgar, Andrea, espero que como Dios bendijo la unión de las parejas de los pozos, a Isaac y Rebeca, a Jacob y Raquel, a Moisés y Séfora, que les bendiga también en esta nueva etapa en sus vidas que están empezando hoy. Espero que Jesús, hijo de Isaac, sea su pozo, siempre brotando Amor y Verdad en sus vidas, en su nueva vida como una sola carne. Que siempre busquen juntos a Jesucristo. Les deseo Su Amor, Su Verdad y Su Vida. Dios les bendiga.


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