Sermón: Habacuc

Habacuc

Introducción: El año es 1873, y estamos en un barco en medio del Océano Atlántico. Hay neblina y estás temblando con el frío a pesar de tu chamarra pesada. A unos pasos ves a un hombre junto al barandal viendo intensamente las aguas frígidas abajo. A su lado está el capitán del barco diciéndole algo. Luego sale el capitán y el señor se queda solo un rato más, con lágrimas sobre las mejillas. Por fin, deja su lugar y se mete a dentro del barco. Curioso, le preguntas a un mayordomo que pasó. Te dice, “Hace un mes, hubo una colisión de barcos en este mismo lugar. Uno de los barcos se hundió y llevó a las 4 hijas del Sr. Spafford al fondo. Él está viajando a estar con su esposa que sobrevivió.” Pasmado, sigues allí viendo el mar. ¿Cómo puede aguantar un hombre tanta tragedia? ¿Cómo es posible superar algo así?

Pues, Dios no nos deja desamparados cuando enfrentamos las graves circunstancias de la vida, sea la pérdida de hijos o familiares, falta de trabajo, problemas de salud o relaciones, o hasta problemas en la escuela. La profecía de Habacuc es una respuesta a los tiempos difíciles de la vida. La historia de Habacuc es Vamos a ver en el libro

Disastre Imanente
La época de Habacuc, 600 años antes de Cristo era un tiempo tumultuoso, de imperios grandes que surgían y caían. Habacuc vive en esta época y su profecía viene en momentos de angustia nacional cuando los pobres sufrían a las manos de los ricos y no había igualdad ni justicia. Y en medio de eso, empezó a platicar con Dios. Y veremos los que descubre…

Dialogando con Dios

Lee Habacuc 1

Queja 1: Habacuc–La maldad de Su pueblo
Vivimos en un país que tiene en la constitución garantía ciertos derechos al trabajador, entonces, realmente en los trabajos nos tratan muy bien como empleados, ¿no? Pero no es la realidad, sabemos que los patrones tienen mucha capacidad de explotar, ¿no? Y qué triste. Pues Habacuc, está viendo cosas así o peores. Escuchen otra vez: “2 ¿Hasta cuándo, Señor, he de pedirte ayuda sin que tú me escuches? / ¿Hasta cuándo he de quejarme de la violencia sin que tú nos salves? / 3 ¿Por qué me haces presenciar calamidades? / ¿Por qué debo contemplar el sufrimiento? / Veo ante mis ojos destrucción y violencia; surgen riñas y abundan las contiendas. / 4 Por lo tanto, se entorpece la ley / y no se da curso a la justicia. / El impío acosa al justo, / y las sentencias que se dictan son injustas.” Violencia, perversión de justicia, leyes inútiles…no está tan lejos de las realidades de este país, ¿no?

Respuesta 1—Dios: Juzgo el pecado
Describe el ejército terrible, veloz, feroz de los caldeos, que en esta época. Acabaron totalmente con el imperio asirio, que había sido la potencia de la región por más de mil años. Derrotaron a Egipto. A un pueblo pequeño, como Judá, lo de Habacuc, los caldeos hubieron parecido montados en lobos. Y eso es lo que dice Dios, ¿ves el pecado y la injusticia de tu pueblo? Sí, juzgo el pecado, y mi instrumento es Babilonia.

Queja 2: Habacuc–La peor maldad de los caldeos
Niños, ¿se han quejado de algo a sus papás, y la solución de ellos es peor del problema original? “Estoy aburrido” “Bueno, aquí te doy este trabajo” “Juan me quitó mi DS” “Si van a pelear, dámelo y vayan a la cama.”…Pues esto es lo que parece las circunstancias de Habacuc…los caldeos son mucho peor que Judá… ¡Mira, Dios, son idólatras, que son tan tontos que hasta adoran sus redes de pescado! Creen que los hechos de sus manos son sus dioses… ¿Cómo vas a usar a los paganos idólatras para castigarnos que creemos en ti? ¡No es posible!

Pues, yo creo que es una queja legítima, ¿por qué? Pues por una cosa, está preservada en la Biblia. Pero miren 2 cosas que hace Habacuc. Primero, basa sus dudas en el carácter de Dios. Parece que al contrario de Jonás, Habacuc no sólo sabe de Dios, sino lo conoce y lo vemos cuando dice: “¡Tú, Señor, existes desde la eternidad! ¡Tú, mi santo Dios, eres inmortal! Tú, Señor, los has puesto para hacer justicia; tú, mi Roca, los has puesto para ejecutar tu castigo.” Habacuc reconoce quien y como es Dios, y basa su pregunta en eso. Y porque conoce a Dios, no entiende si “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal;” ¿cómo puedes usar a esos babilonios? Pero todo eso se basa en el carácter de Dios.

La segunda cosa que hace es…esperar. Mira como termina su discurso, “Me mantendré alerta, me apostaré en los terraplenes; estaré pendiente de lo que me diga, de su respuesta a mi reclamo.” Habacuc está escuchando de veras a Dios (otra vez, en contraste a Jonás). Ya hice mi pregunta con respeto y reverencia, voy a esperar y escucharte. ¡Qué buena actitud! Y Dios, sí, responde.

Lee Habacuc 2
Respuesta 2—Dios: ¡Yo hago justicia!
La primera cosa que dice Dios es: ¡Confía en mí! (2:4) “El insolente no tiene el alma recta, pero el justo vivirá por su fe.” Este es uno de los versículos claves en el AT. Ocurre en Romanos 1:17, Gálatas 3:1 y Hebreos 10:38. Pablo en Romanos y Gálatas lo usa para mostrar que recibimos la justicia de Cristo por medio de la fe. Hebreos nos recuerda que si continuamos por fe en Cristo tendremos vida. Pero este versículo es la clave para la respuesta de Dios: Yo juzgaré al impío, pero confía en mí y vivirás. Si insistes en ir por tu propio camino, terminarás en mi juicio, seas babilonio, judío, mexicano, o americano… Y da 5 ejemplos de los pecados específicos de los babilonios.
1. ¡Ay, ladrón! (2:6)
El que roba por la violencia lo que es de otros y no respeta la vida humana.
2. ¡Ay, explotador! (2:9)
El que hace cualquier cosa para ganar dinero y tener una vida cómoda.
3. ¡Ay, violento! (2:12)
El que vive por la violencia.
Y aquí hay una pausa para recordarnos quién está en control: “Porque así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor.” (2:14)
4. ¡Ay, traficante! (2:15)
El que explota estupificantes para explotar al prójimo.
5. ¡Ay, idólatra! (2:19)
El que quiere las cosas más que a Dios
Y otro recuerdo que Dios es soberano: “En cambio, el Señor está en su santo templo;
¡guarde toda la tierra silencio en su presencia!” (2:20) Es decir, Dios está en el trono. Reconócelo y adóralo.
Lee Habacuc 3

Respuesta 3: Habacuc—Canto de Confianza
Hay mucho en esta canción de Habacuc, pero no vamos a pasar tiempo en eso, nada más quiero que vean dos cosas.
Dios es el guerrero.
Primero, recuerden que Dios en capitulo 1 describe a los babilonios, o caldeos, como ejército feroz, montado sobre leopardos y lobos. Pues, Habacuc vuelve a la idea, pero superando por mucho eso con Dios, el guerrero celestial, tumbando montañas y mares…imágina a Habacuc, sentado en una torre viendo una tormenta sobres las montañas por Jerusalén y contemplando que Dios es el guerrero que controla todo eso. Tanto poder que ni el ejército más poderoso puede comparar. La energía y fuerza en Huracán Patricia fue mucho más que genera México. Y Dios está en control.

Confío en Dios
Y de versículo 16 y adelante es la parte más asombroso de Habacuc, porque él confía. Él dice, pase lo que pase, yo te confío, Dios. Aunque mi vida se arruina, aunque mi nación esté destruida, yo confío en ti Señor. Estas cosas de que habla, las ovejas, las higueras, las vides, los olivos, pues, los israelitas dependían de todo eso. Era su economía, su vida. Una higuera seca era fatal para ellos. Para nosotros, es decir, aunque no tenga trabajo, no tenga ni 10 pesos, no tenga nada en el refri, yo te confío, Señor. Y eso es fe.

Y eso es lo que necesitamos aprender: Dios es soberano y justo Podemos confiar en Él Pase lo que pase. Nuestro futuro es desconocido, y qué bien. Imáginate si como Habacuc, supiéramos el desastre por venir. Pero haya pasado lo que haya pasado y pase lo que pase, podemos, tenemos que confiar en Dios. Sé que hay muchas necesidades aquí, sé que hay familias luchando económicamente y en sus relaciones. Pero, podemos confiar en Dios y obedecerlo.

Conclusión: Ese día en el barco Horacio Spafford escribió el himno, Estoy Bien. Si te fijas en la letra de la canción, “estoy bien” no es algo ligero y superficial, sino una declaración profunda de fe en un Dios que ha hecho bien y siempre lo hará. Él dice:
De paz inundada mi senda esté / O cúbrala un mar de aflicción, / Cualquiera que sea mi suerte, diré: “Estoy bien, tengo paz, ¡Gloria a Dios!” Es una declaración de fe basada en el Evangelio. Si Dios no escatimó a su propio Hijo, si Cristo vivió una vida santa, sin pecado alguno, si Cristo murió el perfecto sacrificio por nuestros pecados, y si Cristo triunfó sobre la muerte y resucitó a darnos vida eterna, entonces pase lo que pase, podemos confiar en él. Él ha ganado la victoria y estamos seguros en él. Romanos 8:31-39: “31 ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? …. 37 Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”

Cantemos “Estoy Bien”


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